GREENWASHING ó qué hacen las compañías para vender más pareciendo más VERDES

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Ultimamente se habla mucho de greenwashing, y según un estudio de terrachoice esta actividad está creciendo tan rápido que es de esperar pues que se hable cada vez más del tema. ¿Pero qué es exactamente el greenwashing?

Básciamente, greenwashing es la actividad empresarial de engañar acerca de las bondades medioambientales de un producto o una compañía. O sea, publicidad engañosa.


El término se atribuye a Jay Westerveld quien lo usó para describir la práctica de ciertos hoteles que animaban a reutilizar toallas “por el bien del medio ambiente” cuando en realidad el resto de sus prácticas demostraban que les importaba un pepino el medio ambiente. Hoy en día su mayor uso se refiere a lavar la imágen de un producto para que parezca verde.

El término se utiliza generalmente cuando una cantidad significativamente mayor de dinero o de tiempo se ha gastado en publicidad verde (es decir, con la consideración por la explotación del medio ambiente), en lugar de gastar recursos en prácticas ecológicamente racionales. Esto es a menudo retratado cambiando el nombre o etiqueta de un producto, para dar la sensación de natural, por ejemplo, poner una imagen de un bosque en un frasco con sustancias químicas nocivas.

Sólo el 2% del número cada vez mayor de los auto-proclamados productos verdes o ecológicos en las tiendas cumplen plenamente con lo que anuncian en sus etiquetas. Vamos, que la vasta mayoría de compañías que usan reclamos supuestamente respetuosos con el medio ambiente cometen “Greenwashing” o publicidad ecológica engañosa.

La práctica del greenwashing puede consistir, por ejemplo, en intentar vincular la imagen de la marca con cosas que se consideran sinónimos de naturaleza. Una práctica muy común es publicitar un aspecto del producto como “verde” mientras se oculta el verdadero coste medioambiental. Por ejemplo una compañía papelera vende papel como “carbono neutro” mediante la compra de bonos en el extranjero, mientras la fuente de ese papel son bosques primarios. 

Aunque la verdad es que muchos de los casos más graves son mentiras descaradas: se inventan etiquetas y se hacen afirmaciones falsas tanto en letra como en espíritu. Y con el auge del valor de lo ecológico y la sostenibilidad esta práctica se extiende a todas las industrias y productos, aunque hay algunos que en la vida podrán considerarse verdes. 

Ejemplos de greenwashing en Estados Unidos:

Y en Europa:

  • Anuncios de Airbus con siluetas de pasajeros inundadas de hermosos paisajes, con la pretensión de proyectar una imagen verde y limpia.
  • BAE Systems promoviendo armas mortíferas como respetuosas con el medio ambiente.
  • Exxon Mobil promoviendo con un gran esfuerzo comunicativo su supuesta reducción de gases con efecto invernadero, cuando en realidad las emisiones totales generadas por la actividad de la compañía están aumentando.
  • El Foro Atómico Alemán aprovechando en su campaña “protectores del clima no amados”, abusando de la preocupación de la opinión pública por el cambio climático para promover la energía nuclear.
  • Campaña de Shell sugiriendo a través de imágenes que sus refinerías de petróleo no emiten gases, sino algo gráficamente tan agradable como flores.

La buena noticia es que la creciente disponibilidad de productos verdes muestra que los consumidores están exigiendo más opciones respetuosas con el medio ambiente y que los comerciantes y los fabricantes están escuchando.

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